Manuel Fernández López, Carta a súa irmá

Nace na Coruña, e fusílano na mesma cidade o 11 de xullo de 1937. Era médico e inspector municipal de Hixiene, envía esta carta a súa irmá Maruja Fernández López

“Marujita: estás muy lejos de mí, en este último día de mi vida. ¡Que feliz eres tú y Luis! ¡Ojalá os dure esa felicidad muchos años! Ya sé que al marcharte has venido a decirme adiós, cosa que no pudiste hacer y que yo sentí mucho, pero en esta carta, en la que quisiera ser muy extenso, pero me es imposible pues tengo que escribiros a todos, quisiera demostrarte mi gran sentimiento por no haberte dado un fuerte abrazo de despedida. ¡Triste signo ha sido el mío! Pero qué le vamos a hacer. El destino de las personas está señalado y éste es el mío.

A Luis le mando un fuerte abrazo, igual a Rafael, Estela. El tío Luis y la tía María y a todos os pido que en lo que podáis miréis por Fina y por mis hijos los cuales quedan en el mayor de los desamparos.

Bueno, Marujita, con esto doy por terminada esta despedida mandándote un fuerte abrazo de este tu buen hermano.”

Manolo / La Coruña a 11-VII-1937

Comentar esta carta de Manuel Fernández López, condenado a morte, asasinado pola sen razón da envexa e da mediocridade, dame moita tristura e ao mesmo tempo fai que me lembre dos momentos tan fermosos e cheos de vida a carón de María Elvira Fernández López (Maruja), irmá de Manuel e muller de Luis Seoane.

Con Maruja vivín moitísimos días inesquecíbeis, a través dela coñecín a Luis Seoane, como home e artista, inseparábeis un doutro, tamén coñecín a historia do exilio, emigración e morte, como esta, a do seu irmán, asasinato inxusto como tantos outros. A Manuel Fernández López, médico de profesión e boa persoa por convicción, matárono as envexas e falacias, doutor de e para todos na Ponte da Pasaxe, ao lado da Coruña, atendía a ricos e pobres, isto sumado a que acolleu na súa casa a Rufilanchas (Luís Rufilanchas Salcedo, deputado socialista e profesor auxiliar na cátedra de Jiménez de Asúa) fixo que os fusilaran aos dous o mesmo día.

Hoxe, ao recordar, escoito a Maruja na súa casa da Coruña nunha de tantas tardes pasadas con ela no cuarto que era o estudo-taller de Luis Seoane, lendo, emocionada, esta carta, e non podo máis que pensar que os asesinos (hoxe mátase de forma diferente mais ségueno a facer) continúan a enfastiar vidas por pensar e actuar de maneira diferente á que eles lles gustaría que obrásemos e vivísemos.

Hoxe Luis, Maruja e Manuel están xuntos noutro lugar, e a saber que estarán a pensar de todo o que acontece neste século XXI.

As ideas non se poden matar, a xenerosidade e a dignidade tampoco!

Nota: Fina(muller de Manuel) e os seus fillos, creo recordar, estabelecéronse en Canadá

Testemuña vivida directamente con Maruja Seoane,

Rosa Espiñeira Pan

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Triste e desacougante carta de José Miñones ós seus fillos

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“Esta fotografía de mis hijitos, me acompañó en mis momentos de amargura. Sobre ella he llorado. La besé mil veces. Conservarla. Me quedo con otra igual, de tamaño más chico, y con la de Maruxiña, que me acompañarán en la muerte.
Aún ahora, al devolver esta foto, os doy, hijos míos, el beso de despedida. Cuando lleguéis a mayores comprenderéis que desgraciado me considero en estos instantes, en que para no turbar vuestra alegría de niños inocentes, tengo que daros el último adiós, sin poder estrechar vuestros cuerpecitos contra mi corazón.”

28 de Octubre de 1936. Prisión Provincial. La Coruña

José ( Pepe)  Miñones,  diputado nacional por Unión Republicana, foi fusilado en  A Coruña o día 2 de Dicembre de 1936

Fonte. Luís Lamela

José Miñones Bernárdez (Pepe Miñones), carta á nai da súa muller.

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Prisión Provincial de La Coruña, 6, Octubre,1936

Queridísima Mamá:  tu carta de hoy me produce esa alegría natural de todas las cosas que proceden de los seres queridos, pero al mismo tiempo ese sentimiento de pena que da siempre, cuando se tiene el ánimo angustiado, todo aquello que viene a renovar los recuerdos que nos son más gratos. Me pasa esto mismo con las visitas de Maruja y de Papá: si no viniesen no sé lo que sería de mí; pero vienen, y, sin querer, quedo triste y más atormentado. Me pasa, también, con las fotografías de mis hijitos y de mi mujer: quiero verlas y besarlos a todas horas; pero cuando las veo y las beso, me acongojo más.

He meditado muchas veces si es que soy tan egoísta, que todo esto lo sufro por mí. Creo que no. Casi estoy seguro de que sufro y padezco por lo que los demás pueden sufrir y padecer por mí. Si yo estuviese seguro de que mi mujer –tu hija, que es, entre todas las mujeres de este Mundo, la mejor- no tendría penas, y de que era feliz, mi sentimiento se reduciría completamente. Padezco por ella, porque me parece que trabajé demasiado, me ocupé quizás más de lo debido de cuantos acudieron o precisaron de mí, y por esa esclavitud de mi propia vida, no di a la de Maruja, ni la alegría, ni la felicidad que merecía por todos conceptos. Ella, en este drama, es la víctima mayor.

No te apenes por mis agravios a Dios. Si reviso mi conciencia, te digo, en verdad, que nada hubiera consentido de cuanto han podido significar persecuciones contra la Iglesia, ni contra nadie. Más bien las hubiera evitado, con toda la medida de mis fuerzas, y así lo procuré en más de una ocasión. Bueno, perfecto no hay nadie en el Mundo; y si el pedir perdón por todas las culpas es un sentimiento que acerca a la Misericordia, yo ese perdón lo pido, con toda el alma, a cuantos crean que tienen ofensas mías, y ojalá, si algún mal hice en esta vida, se me perdone a mí, con igual intensidad.

No acongojes tu alma por lo que yo pueda pensar, pues nada me separó de mi religión-que es la tuya- ni de mi creencia de Dios.

Con relación a la causa de mi situación actual, por El puedo jurar que jamás he tenido sentimientos de mal hombre, ni sentimientos de mal español. Si la fatalidad se pone en mi camino, yo la recibo con los brazos abiertos, y con resignación.

No quisiera ni un odio, ni un agravio tras de mí. Te aseguro que a mis enemigos mayores, les dedico, también, gran parte del día, mi pensamiento y mi perdón.

Si a vosotros-los que constituís el núcleo más cercano de mis cariños- os produjo algún daño o algún dolor, en alguna ocasión, mi carácter un poco extraño, perdonadme también. El cansancio, la fatiga del trabajo, quizás mi propio modo de ser, hizo que yo no llevase a casa, muchas veces la alegría que se debe a los demás.

Tus medallas me acompañan, y también me acompaña el pensamiento en Dios. Ten, por todos estos motivos, la más completa tranquilidad. De hoy, y de siempre, Mamá.

Y ahora a no sufrir nadie por mí, que es así como, en cualquier parte donde yo esté, se sentiría mi alma feliz.

Os besa y abraza a todos, y no os olvidará nunca,

tu hijo Pepe.

 

José Miñones, (Corcubión, 21-5-1900 / A Coruña, 2-12-1936) Avogado. Profesor mercantil. Deputado nas Cortes por Unión Republicana.  Fusilado na Coruña o 2 de Decembro de 1936)

Estas cartas foron recopiladas polo investigador Luís Lamela e algunhas de este republicano foron publicadas no libro de Alonso Montero Cartas de republicanos galegos condeados a morte.

Derradeira carta de José Gómez Gayoso

José Gómez Gayoso, era o secretario xeral  del PCE en Galicia, foi executado a garrote vil no carcere da Coruña no ano 1948. Escribe esta derradeira carta á súa muller.

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6 de septiembre de 1948

Querida Concha:

Hoy, después de cinco años, te escribo. Por cierto que en situación poco envidiable. Lo hago con un esfuerzo sobrehumano, pues tengo las manos deshechas. Llevo en España cuatro años y medio, los mejores de mi vida. Desde que la dirección del Partido me concedió el honor de venir a luchar al interior, mi mayor anhelo era ver llegado el momento en que pisara tierra española. En estos cuatro años y medio hice todo lo que a mi alcance estaba por cumplir con mis deberes de comunista. Los dos últimos años he dirigido la organización de Galicia. En este puesto he caído el 11 de julio en La Coruña.

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Arturo Meirás Martínez, carta á nai e irmáns

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Arturo Meirás nacera no barrio da Silva de Arriba( A Coruña) 1912 , o seu corpo apareceu na praia de Bastiagueiro ( Oleiros) o  3 de Decembro de 936).

Era Fontaneiro e boxeador. Pertencía ás  Xuventudes Libertarias e á CNT.

2-11-1936

Á nai (e irmáns).

Mamá, perdona [a tu] hijo los disgustos que [te] pude dar, pero ya ves [que], los adoradores de Cristo hacen todos los días, manchando sus manos en sangre inocente. Hermanos, ahí estais para mirar por nuestra madre y os pido que le deis consuelo en su vejez.

Adiós, Mamá, Adiós, hermanos. Adiós Luis, Pepe y Fina, Pepiña, Emilio. Adiós todos.

                                                                          Arturo Meirás

¡Vengarme!

Carta a Maruxiña y a mis cuatro hijos

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Entrañable carta escrita por José Miñones Bernárdez  avogado e diputado a Cortes de Unión Republica

(Corcubión, 21-5-1900 / A Coruña, 2-12-1936) Avogado. Profesor mercantil. Deputado nas Cortes por Unión Republicana.

Noche del 30 de Noviembre, de 1936

Para Maruxiña y mis cuatro hijitos.

Ya ves, Maruxiña de mi alma. Esto se va a acabar. Desde que te escribí mi carta de despedida, se prolongó la agonía y el dolor todavía un mes. Ahora, reconcentrado mi pensamiento en ti y en nuestros hijitos, en la noche que voy a morir, nada tengo que agregar a mi carta anterior. Sólo pedir a nuestros hijitos, por tu mediación, que estudien mucho, y que te ayuden porque lo has de necesitar. Desde mañana, Maruxiña querida, te falto yo. Me tortura, neniña del alma, el penar si no te hice feliz. ¿Por qué había de ocuparme tanto de los demás, teniendo en mi casita toda la felicidad? La felicidad eras tú, mi santa, que eres un ejemplo de mujer. Yo no fui malo; pero debí pensar en que la política y todo nada significa, al lado de esa Fortuna que me había deparado Dios.

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Mortes por fame

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“Agrupan en celdas a los que tenían comida de fuera y suspenden para los demás los paquetes; no se da pan en mucho tiempo, se suministra para toda la población penal 200 kg de repollos y 15 kilos de huesos, con 5 kilos de chorizos, suministro total para todo el día y los comensales eramos más de mil en plantilla. Con esta alimentación empiezan a decaer los presos, se declara a avitaminosis y todos los días son sacados  dos o tres muertos , y algún día hasta cinco muertos o más”

Carta enviada nos anos cuarenta por José Queiruga Allegue, preso, a Xerardo Díaz Fernández, preso no cárcere da Coruña nos anos 1938 e 1939, e autor do libro A crueldade inútil.1985. Edicións do Castro. Sada.