Teatro no cárcere

telon-2400x1232

“A destacar el éxito-éxito-éxito del sábado con “La pereza” de Ricardo Taselnik, genial interpretación de Rafael Bárez, en el papel que, en teatro, había interpretado Fernando F. Gómez, cuando el resto de la compañía estaba toda desanimada: creía que no iba a gustar y fue nuestro mayor éxito hasta la fecha.

En el reparto figuraban también: Ángel Cortizas, Isidoro (¿Manteca Ramos?), J.M. (¿Juan Mª Castro Paz?), Rafael Pillado y yo mismo”

Jose Torregrosa, preso no 1972

https://josetorregrosa.wordpress.com/2012/08/12/cartas-desde-mi-celda-20/

A Comuna

si carcerecoruña eric dobaño (4)

Se constituyó, desde los primeros días, la “Comuna”, en la que participábamos todos. Fue un primer paso para ir organizando nuestro funcionamiento interno como colectivo de presos políticos. En ella, se abrió un economato, para administrar todos los alimentos que llegaban de las familias o de los amigos. A nadie se le preguntaba por lo que aportaba: se trataba de una despensa comunitaria.
Solamente se señalaba el tipo de alimentos que abundaban y los que escaseaban. Al frente de las tareas de intendencia, se situó a varios compañeros, encargados únicamente de tener todo al día. En tanto estuvieron en la prisión, fueron responsables Manuel Pillado y José Loureiro Lugrís. Creo que alguno más. Como pinche de cocina, allá se las apañaba José Torregrosa, para desesperación de Loureiro.
Poco a poco, se fue ordenando la vida diaria. Convenía llenarla de actividades que contribuyeran a la formación física e intelectual y que evitaran, en lo posible, el desánimo.
Teníamos asignadas tareas individuales, fundamentalmente la limpieza de las celdas; luego estaba la cuestión de la higiene personal: siempre intentamos orientar a que los políticos, al menos, presentásemos siempre un aspecto pulcro, lo cual ayuda a mantener la autoestima y, por tanto, la moral de cada uno: siempre cabe la posibilidad de caer en la depresión, en cierto abandono de los hábitos en el vestir y la limpieza.

Seguir lendo

As representacions teatrales no cárcere e unha promesa

carcel torregrosa«En cierta ocasión, un militante que formaba parte de los intelectuales fue detenido. En los interrogatorios iniciales se mostró muy entero, negando toda acusación. La policía, conocedora de la sensibilidad y humanidad del detenido, optó por utilizar la siguiente táctica. Obligó a ir a comisaría al padre de otro detenido y amenazó a nuestro intelectual, diciéndole: «Si no hablas, voy a casa de tu padre y lo traigo, igual que he hecho con el padre de tu compañero». Nuestro hombre, firme hasta ese momento, se desmoronó y le dijo a la policía que si dejaban en paz a su padre, él hablaría. Pero aquí no acaba la historia. Aquel camarada quedó profundamente afectado por su actitud. Su grandeza le llevó a reconocer ante nosotros su debilidad, cosa que otros, que pusieron en peligro a muchos compañeros, no han sido capaces de hacer. Su sentimiento de culpa le llevó a autoimponerse un castigo. Estando en la cárcel de La Coruña, escribió una obra de teatro, El crimen de la calle Contreras (sic). A modo de penitencia, él mismo se ofreció para desempeñar la función de apuntador y el papel de confidente de la policía.»

Paco Balón: Memorias de un comunista ferrolano. Ediciós do Castro, 1999,

Rafael Bárez, avogacía e compromiso.

rafa-barez-foto-de-xoan-pinonAvogado laboralista de CCOO en Ferrol

Militante no PC na clandestinidade e na democracia. Concelleiro de Urbanismo polo PC de Galicia nas primeiras eleccións democráticas.

Detido en numerosas ocasións durante a súa vida de estudante en Santiago.

Detido a raíz dos sucesos de marzo de 1972 en Ferrol e e encarceado na prisión coruñesa durante nove meses .

“…Quisiera darte, niño

un futuro sin rejas, sin cadenas,

sin puertas, sin cerrojos,

sin muros y sin verjas…”

(Poemas del 10 de Marzo)

Rafael Bárez naceu no ano 1945 en Sigrás (A Coruña), nunha España que acababa de saír da guerra civil, aillada internacionalmente, que intentaba recuperarse económicamente cun réxime autárquico e cun goberno basado no “orden, unidade e aguantar”

Os seus estudos de bacharelato realizaríaos en Lugo onde tivo como profesor a Xesús Alonso Montero que pronto descubriría nel a súa vena política e intelectual.

En Compostela, onde cursaría estudos de dereito, comezará pronto a tomar contacto co mundo cultural da cidade, a través dos cine-clubes, das tertulias literarias, das representacións teatrais, da nova canción galega…

Serán anos decisivos na organización da resistencia estudantil ao réxime franquista. O curso académico 1966/67 será considerado como o espertar da Universidade Galega e no marzo do 68 a Universidade Compostelana protagonizará o encerro de tres días de máis de mil estudantes na sede central da Universidade de Santiago. Tempo de asambleas multitudinarias, protestas, folgas ilimitadas e novos encerros, algúns xa en solidariedade coa loita obreira, como o que se faría na Catedral de Santiago en 1970 e no que participa activamente Rafael Bárez, xa integrado no Sindicato de Estudantes como representante da Facultade de Dereito.

Antes de acabar a carreira de dereito Rafael Bárez xa formará parte do Partido Comunista (PC) da man de Vicente Álvarez Areces , militancia política que non lle sairía gratis naqueles tempos: sancións académicas, económicas, desterros…

img_20151104_151936Rematados os seus estudos universitarios comezará outra carreira profesional non menos apaixonante. De cheo mergúllase no Ferrol máis combativo do movemento obreiro no ano 1970. Asume o cargo de responsable do Comité Local do Partido Comunista de Galicia ( PCG ) e empeza a traballar como avogado laboralista pese a non gustarlle especialmente esa rama do dereito.

A conflitividade sociolaboral daqueles anos desembocaría nos tráxicos sucesos do 10 de marzo de 1972. A implicación de Bárez neses anos co movemento obreiro foi máxima e sería a causa da súa detención xunto aos principais dirixentes do PC e das CC.OO. da provincia de A Coruña.

Despois de tres días sufrindo interrogatorios -obrigado a permanecer de pe, sen descansar nin un só minuto durante máis de cincuenta horas ata caer desfalecido- ingresa na prisión provincial de A Coruña durante nove meses. Neste tempo no cárcere comparte espazo con moitos dos seus vellos camaradas de loita.

A “comuna” montada entre os presos políticos fará máis levadeiro ese tempo de incertidume sobre o seu futuro, nela que  estaban Loureiro Lugrís, Bohome, Pillado ou Álvarez Areces.  O xadrez, a poesía -escribiu “Versos de la  cárcel”-, a pintura -autorizáronlle a ter un pequeno trípode na cela- ou o teatro,  ocuparían boa parte dese tempo de reclusión.

Seguir lendo

Fóra hai verbena

verbena

“Estos días hay verbena por aquí cerca. Todas las noches, oímos los cohetes. Hacia las seis de la tarde, empezamos a hacer planes para la noche y quedamos citados para éste o aquel toldo y decidimos lo que vamos a beber y lo que haremos después del baile. Este numerito siempre lo empieza «Juanjo» [Lolo Trovas].”

Jose Torregrosa, preso no 1972

https://josetorregrosa.wordpress.com/2012/07/15/cartas-desde-mi-celda-17/

Vida solidaria e clases

gris

“Había  xente desapegada como Álvarez Areces, Rafael Bárez, Pillado, Miramontes e daban clase de inglés , ruso, facían teatro, revistas de prensa, foros políticos e cociña baixo as ordes estrictas do vello Loureiro. Era una vida marabillosa mentras o que pasaba fora era de espanto” 

Jose Torregrosa( preso no ano 1972)

De: BLANCO CARBALLO, Antonio e BUSTABAD HERMIDA, Lorena: Biografías obreiras de Ferrol (vol II). Fundación 10 de Marzo, Compostela,  2011.

Teatro de Bretch no cárcere

Y sobre todo, el Teatro. Dos personajes centrales para el tema: Rafael Bárez y José Torregrosa. Constituía la actividad cultural más importante y la que requería mayor esfuerzo y dedicación.

TEATRO-BIBI-FERREIRA-PALCO-630x300 (1)  w2

Al principio, personalmente, no le prestaba mucha atención: andaba muy ocupado con el parchís. En esas lides teatrales, participaba parte importante de los que allí estábamos, aunque sólo fuera como público de los espectáculos. Poco a poco, las sesiones a las que nos “obligaban” a asistir, fueron provocando mi atención. Señalo aquí dos momentos que me quedaron grabados en la memoria por mérito propio. Programada la representación de “La Comuna” de Bertolt Bretch, habíamos estado esperando a que, por medio de los abogados, nos mandasen el texto desde fuera y, al final, no llegó. Debo decir que, en este momento, ya era yo un participante asiduo y activo.

La militancia política, que tanto ha significado en mi vida, me proporcionó la ocasión de trabajar como actor en una representación teatral hecha por y para prisioneros políticos. Un motivo más para sentirme orgulloso de mi militancia.

Torregrosa se rompía la cabeza para buscar otra actividad teatral alternativa. Creo que fue Riobó quien propuso que nos riésemos un poco de los dimes y diretes de nuestra propia comuna; él solía burlarse, cariñosamente, de los acontecimientos cotidianos. Para mí, aquella representación resultó sensacional. Nos habíamos reído ampliamente de nuestros defectos y manías. Seguro se había producido la catarsis. Todos salimos de la representación yo no sé si mejores, pero, desde luego, absolutamente felices.

El segundo momento del que me acuerdo fue en otra representación en la que, para aportar colorido al ambiente, se cubrieron los bancos del público con un papel rojo. A punto de empezar la función, y al sentarse todo el mundo, no recuerdo por qué, se retrasó el inicio de las actuaciones. Al levantarse algunos impacientes, se inició una carcajada impresionante. Los de atrás veían a los de delante y se partían de risa. Todas las filas comenzaron a ponerse en pie, para ver lo que pasaba: todos teníamos el trasero pintado; el papel había desteñido y dejado la marca en la culera, “al rojo vivo”.

Creo que no hubo premeditación por parte de nadie; pero el efecto de aquel suceso nos dejó a todos exhaustos de las carcajadas.

Quizás ello se explique porque estábamos en una situación propicia para que las emociones se desbordasen.

Hubo otras representaciones antes y después; pero estas permanecen indelebles en mi memoria

De: PILLADO, Rafael : “Latidos de Vida y de Conciencia” Ed. Fuxo Buxan, Ferrol, 2012

Entrada no cárcere

Cárcel-y-torre (1)

“Cuando entré en la cárcel de La Coruña, me pareció un edificio enorme, inacabable. Al salir, justo frente a la puerta exterior, me volví para contemplar el hall de acceso. Me pareció, de repente, muy pequeño, como si se hubiese sumido y resumido… Después de nueve meses, aquel monstruo a punto de parirme al espacio exterior, me mostraba su vientre convertido en un bucle, mitad obsceno, mitad imaginario, incluso inofensivo en su enanismo, perdido en el espacio y en el tiempo…”

José Torregrosa