Manuel Guzmán García, diputado

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Nacido en Rentería (Guipúzcoa) en 1878, casado con Carmen Cadavid Díaz, despois adicouse ó comercio. Durante 12 años pertenceu ó coerpo de Carabineros, destinado en vixilancia de portos y en Aduanas, en A Coruña, corpo que abandonou para adicarse á intermediación entre os emigrantes e as navieiras, como representante de ditas compañías adicadas ó seu  traslado a países americanos. Era amigo de Casares Quiroga e foi diputado a Cortes por Izquierda Republicana nas eleccións de febreiro de 1936.

Nos días nos que  en que  o exército se sublevou nas  posesións africanas, Manuel Guzmán formou parte do Comité de Defensa da República, en A Coruña, e sempre  estivo ó lado del gobernador civil, colaborando, ata que los militares decidieron salir á rúa o  luns 20 de xulio.

Foi detido xunto a Francisco Prego, o dia 27 de Xullo, logo de pasar varios días escondidos en casa dunha amiga na rúa Florida 35 , desque abandoaran o goberno civil no momento de comenzar o tiroteo contra os golpistas. Foron arrestados. 

Guzmán y Prego, que non portaban arma algunha, foron arrestados e trasladados a locais policiais. Dous días despois, , ingresaron en prisión en réxime de incomunicación total,  levantada el 1 de agosto.

Foi  xuzgado en  consello de guerra  o 26 e 27 de agosto xunto con alcalde da Coruña Alfredo Suárez Ferrín , o secretario do concello Joaquín Martín Martínez , o secretario de goberno civil Leovigildo Taboada e os líderes socialistas Ramón Maseda, Prego e  outros catro coruñeses, todos eles acusados de  rebelión militar.

Foron condeados e executados en Punta Herminia o 31 de agosto de 1936. Manuel Guzmán Tiña 58 anos.

LAMELA GARCÍA , L. : Estampas de Injusticia. La guerra civil del 36 en A Coruña y los documentos originados en la represión. Edicións do Castro. Sada, 2005.
https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Guzm%C3%A1n_Garc%C3%ADa
http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2003/05/03/1650947.shtml

Carta dun home honrado

Francisco Prego Campos

Á muller e ós fillos: 28-8- 1936

A quien deberéis reconocimiento eterno y cuando lo veáis, sea en donde sea, es a nuestro abogado defensor D. Manuel Casás Fernández. Este hombre merece que le beséis de arriba abajo, pues su bondad fue tal, su empeño y esfuerzo por salvarnos la vida fue de tal naturaleza que quisiera ser en estos instantes un relevantísimo poeta para cantarlos. ¡Gratitud imperecedera mía y vuestra hacia este ilustre hombre, hacia este amantísimo coruñés que hoy lIora con nosotros y vosotros esta tragedia sin nombre en los anales del derecho y de la justicia!

Igual recomendación te hago a ti y a nuestros hijos, con respecto a Carmen, la mujer de mi entrañable amigo Guzmán. Esta mujer la llevo a la tumba con sus hijos, contigo y los míos, grabados en lo íntimo de mi corazón.

No me olvido tampoco de nuestros hermanos Luis y Carmina, ni de Luisín, la nena y Mariví, pues con decirte que los considero como mi propia sangre, está dicho todo. A Pepe, Emilia y sus hijos, como a Victoria, los llevo también en mi corazón, y en el cielo, si es que entro, rezaré por todos vosotros, por ser buenos.

A  Elías, Isolina, Carmiña y hermana, les dices asimismo en esta hora suprema les tengo presentes.

A mis hermanos Elisa, Jenaro, Amparo y a sus hijos también les dices que les llevo en mi corazón. Que sean todos buenos…

(…) No gastes mucho dinero en lutos, pues aunque fueras de blanco o de cualquier color, para mí me basta con saber que lo llevas en el corazón.

  A Pancho le dices que mi último anhelo es de que sea buenísimo para ti; que esto se lo pido con mi corazón; que sea trabajador y estudie todo cuanto pueda, llegando incluso al sacrificio; que no se meta en política, por nadie ni por nada, pues, antes de hacerlo, que pase hambre primero. Dile también que, si siento perder la vida, es por dejaros para siempre a mamá y a la nena.

 Esta hijita es mi inmenso pesar pues son los ojos de mis ojos, la cara de mi cara, el cuerpo de mi cuerpo, en fin, la ilusión que tenía en vida. Dios dispuso que no pudiera ver feliz como yo deseaba. Pido en estos críticos instantes al Supremo Hacedor y a la Virgen de los dolores que les de sentido y si …

 (…) Obdulia mía de mi corazón, ¡qué intensamente, qué rapidísimamente pasan por mi imaginación nuestros instantes felices! ¡Pobrecita! ¡Qué infortunada fuiste conmigo! Bien lo sabe Dios, Obdulia mía, que jamás pasó por mi imaginación que los inocentes pagarían con su vida igual que los culpables.

 Yo no me figuré que el cumplir con el deber se pagaba con la vida. Pero en fin, alma mía, ya es tarde para reflexiones y sí es momento para abrir eI corazón.

Yo te pido de rodillas perdón, por cualesquiera sinsabor (…) También a los dos hijitos se lo pido con toda mi alma y que mi memoria no los sonroje, pues mi muerte no es por causa de afrenta alguna, sino por el producto de delaciones, malas pasiones, envidias y odios hacia su padre que tuvo el infortunio de ser bueno, el deseo de servir a todo el mundo, el de cumplir con su deber y el de ser recompensado y pagado a última hora con el tributo de su vida. (…) Rogaré en el último suspiro por vosotros para que Dios os dé sentido, que os recompense de esta desdicha inmensa que sufrió, con todas las felicidades de que sois dignos y acreedores. Que os conserve siempre el buen sentido y honradez y os otorgue toda la suerte que merecéis para poder llevar siempre un pedazo de pan a la boca y vivir con dignidad.

 (…) ¡No sabes, Obdulita de mi alma, el esfuerzo sobrehumano que tengo y tuve que hacer para escribir a todos, y a ti y a los hijos principalmente! ¡Es algo que me asombra! Pero hubo que hacerlo.

Hoy 30 de 1936 viniste a verme a las 7 y media. Muchas espenanzas me diste, pero yo, desde el mediodía, sabía que mi suerte estaba decidida por un cambio de detenidos, pues Taboada, que estaba con Maseda, lo cambiaron para la celda de Manolo.

 A las ocho de la noche supimos que Manolo y Taboada eran indultados y que nosotros seis no.

A las 2 y 30 de la madrugada nos levantaron y el resto ya lo sabes. ¡Para que explicarte la tragedia!

Muchísimos besos y abrazos y perdón, perdón y perdón a todos!

Luis y Carmiña, mamá, Pancho, la Nena, mis sobrinitos,hermanos, a todos muchísimos besos hasta la eternidad…

Paco”

ALONSO MONTERO, X.: Cartas de republicanos gallegos condeados a morte (1936-1948) Ed. Xerais, 2009
Francisco Prego Campos era funcionario do concello da A Coruña e foi executado no campo da rata xunto co alcalde Suárez Ferrín,  Joaquín Martín Martinez, secretario do concello, o  diputado Manuel Guzmán, o secretario del gobierno civil Leovigildo Taboada,e os líderes do  PSOE, Maseda e Mazariegos,

 

Lectura da carta polo actor Xosé Martínez no acto celebrado en marzo de 2019 na casa museo Casares Quiroga de A Coruña dentro das actividades de “Habitar a palabra” organizado pola ARMH e “Memoria do cárcere”.

Francisco Prego Campos

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Naceu en  A Coruña en 1891. Foi funcionario municipal e xefe de negociado no concello de A Coruña .

Desde moi novo militou no republicanismo, en Izquierda republicana, e foi socio activo do  “Casino Republicano” da cidade.

Despois do golpe de xulio de 1936,  foi detido o dia 27  xunto ó diputado Manuel Guzmán García de quen era secretario particular. Foi  condeado a morte con él e máis co alcalde Suárez Ferrín, Joaquín Martín Martinez, secretario do concello, e os líderes do  PSOE, Maseda e Mazariegos.

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Foron  fusilados no  campo da  Rata o 31 de Agosto de 1936.

Despois de morto a familia tivo que facer frente a unha multa de tres millons de pesetas . As dúas familias, a de Prego e a de Guzmán perderon o su marido e pai e tamén as pertenzas.

No cárcere escribíu unha triste carta onde mostraba a inxusticia que se cometía cun home honrado.

LAMELA GARCÍA , L. : Estampas de Injusticia. La guerra civil del 36 en A Coruña y los documentos originados en la represión. Edicións do Castro. 2005.
http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/2003/05/03/1650947.shtml

Alfredo Suárez Ferrín

O alcalde de Coruña:  o home a quen non querían matar

suarez-ferrinEran as catro da tarde do martes 21  de agosto de 1936 cando os militares o detiveron no seu propio domicilio, no número 27 de Riego de Agua. Pasou os seus últimos días no cárcere ata que se celebrou o xuízo, os días 26 e 27 de agosto, que o condenaría a pena de morte.

Agardando un indulto que nunca chegaría, foi fusilado o 31 de agosto no Campo da Rata. Os soldados decidiron errar o seu tiro ante tal horror;  foi o tenente do pelotón militar quen tivo que disparar.

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