As representacions teatrales no cárcere e unha promesa

telon-2400x1232«En cierta ocasión, un militante que formaba parte de los intelectuales fue detenido. En los interrogatorios iniciales se mostró muy entero, negando toda acusación. La policía, conocedora de la sensibilidad y humanidad del detenido, optó por utilizar la siguiente táctica. Obligó a ir a comisaría al padre de otro detenido y amenazó a nuestro intelectual, diciéndole: «Si no hablas, voy a casa de tu padre y lo traigo, igual que he hecho con el padre de tu compañero». Nuestro hombre, firme hasta ese momento, se desmoronó y le dijo a la policía que si dejaban en paz a su padre, él hablaría. Pero aquí no acaba la historia. Aquel camarada quedó profundamente afectado por su actitud. Su grandeza le llevó a reconocer ante nosotros su debilidad, cosa que otros, que pusieron en peligro a muchos compañeros, no han sido capaces de hacer. Su sentimiento de culpa le llevó a autoimponerse un castigo. Estando en la cárcel de La Coruña, escribió una obra de teatro, El crimen de la calle Contreras. A modo de penitencia, él mismo se ofreció para desempeñar la función de apuntador y el papel de confidente de la policía.»

Paco Balón: Memorias de un comunista ferrolano. Edicións do Castro, 1999,

As representacions teatrales no cárcere e unha promesa

carcel torregrosa«En cierta ocasión, un militante que formaba parte de los intelectuales fue detenido. En los interrogatorios iniciales se mostró muy entero, negando toda acusación. La policía, conocedora de la sensibilidad y humanidad del detenido, optó por utilizar la siguiente táctica. Obligó a ir a comisaría al padre de otro detenido y amenazó a nuestro intelectual, diciéndole: «Si no hablas, voy a casa de tu padre y lo traigo, igual que he hecho con el padre de tu compañero». Nuestro hombre, firme hasta ese momento, se desmoronó y le dijo a la policía que si dejaban en paz a su padre, él hablaría. Pero aquí no acaba la historia. Aquel camarada quedó profundamente afectado por su actitud. Su grandeza le llevó a reconocer ante nosotros su debilidad, cosa que otros, que pusieron en peligro a muchos compañeros, no han sido capaces de hacer. Su sentimiento de culpa le llevó a autoimponerse un castigo. Estando en la cárcel de La Coruña, escribió una obra de teatro, El crimen de la calle Contreras (sic). A modo de penitencia, él mismo se ofreció para desempeñar la función de apuntador y el papel de confidente de la policía.»

Paco Balón: Memorias de un comunista ferrolano. Ediciós do Castro, 1999,

Compañeiros no cárcere

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Na comisaría de Ferrol viu a Rafael Pillado tras o s barrotes “Deranlles unhas hostias e decíame: non teñas medo, tranquilo”. Despois detiveron a Miguel Rey e a Soto que “chegou coa cara ensangrentada”. Foi levado á prisión de Coruña xunto con Ramiro Romero e o párroco de San Pablo Antonio, Martínez Aneiros. No penal da Coruña coincidíu con Paco Rodríguez, e con numerosos compañeiros do PC, como Álvarez Areces, Rafael Pillado, Julio Aneiros, Paco Balón, Paco Filgueiras, Anxo Guerreiro, Angel Porto e Pepolo. Tamén se encontrou con Ramiro Tenreiro que xa torturaran cando a folga de Megasa, e chegou maltrecho ó cárcere. Recorda que Fernando Miramontes “chegou feito un cristo, cos ollos morados e inflamados pola violencia das malleiras e torturas que lle infrinxiron na comisaría de Ferrol: “Eu quedei desencaixado cando o vin llegar, e nunca se queixou. Sempre o admiré por eso”. Tamén maltraran a José María Cabado, “zurraranlle ben!”.

Jose Manuel Díaz Montero, sindicalista de CCOO, preso na Coruña en 1972

de:BLANCO CARBALLO, Antonio e BUSTABAD HERMIDA, Lorena: Biografías obreiras de Ferrol (vol II). Fundación 10 de Marzo, Compostela, 2011.