Entrevista á dona do abogado Bárez sobre o poemario realizado no cárcere de A Coruña

Editorial Alvarellos publicó este invierno pasado los poemas que Rafael Bárez escribió durante el tiempo que estuvo recluido en la cárcel.

Son poemas en castellano escritos desde el desasosiego, casi desarraigo, que dejaba el aire irrespirable de la falta de libertad física porque el sindicalista, metido a poeta, ya estaba falto de libertad viviendo en una dictadura, la franquista.

La puesta en marcha de esta cuidada edición, que cuenta con el diseño de Pepe Barro, ha sido posible gracias a la colaboración económica de más de 400 personas –y colectivos– que han apoyado el proyecto (diez euros por persona)mediante una amplia y exitosa campaña de suscripción.

Xesús Alonso Montero, Manuel Rivas y Toya Fernández, responsables del cuidado de la edición, afirman en la nota editorial: “Pocas personas en Galicia, del ámbito político, han dejado una impronta de simpatía personal, de adhesión moral y de admiración como lo ha hecho Rafael Bárez. Como fue además un ciudadano esclarecido del mundo de la cultura, cada vez eran más las voces, en estos tiempos de miseria, que reclamaban un digno reconocimiento a su biografía. Aquí las cosas, Toya Fernández, su compañera, descubre en un cajón, semiolvidado, un libro, un libro de poemas de Rafael, escrito en la prisión de A Coruña en los meses que siguen al Diez de Marzo de 1972, aquel suceso que es un timbre de gloria en la historia de la clase obrera gallega. Este es el poemario que hoy ofrecemos, en edición facsimilar, a amigos, camaradas y admiradores de Rafael Bárez y de cuantas personas gusten de la poesía escrita desde dentro de un gran acontecer histórico”.

http://www.cazarabet.com/conversacon/fichas/fichas1/poemas10marzo.htm

Avelino Rivas Pombo, antifascista!

avelino rivas pombo foto.jpg“Natural de Corme (Ponteceso), Avelino naceu en 1916. En 1936 estaba solteiro e tiña a profesión de xornaleiro. Durante a guerra civil española incorporouse á 1ª Compañía do 4º Batallón, na 1ª Brigada Mixta Lister, ademais de loitar no Batallón de Milicias Populares Galegas, do Exército republicano. Así mesmo, estivo subscrito á revista Nova Galicia, portavoz dos antifascistas galegos. Coa derrota do II República, Avelino refuxiaríase en Francia.

En agosto de 1939 permanecía ingresado no campo de concentración de Argelés; posteriormente regresou a España, onde traballou na construción naval nas bancadas dos estaleiros ferroláns.

A principios do 1945, Rivas Pombo tiña afiliación comunista e o domicilio na Coruña, rúa San Roque de afora, 25, baixo, aínda que no mes de maio de 1945 residiu transitoriamente na fonda O Catro Vilas Ourensás, sita na coruñesa rúa de San Andrés, número 21.

Declarado antifascista, entre 1944 e 1945 exerceu de ligazón da guerrilla antifranquista. Neste último ano, Francisco Caridad Mateo e José Gómez Gayoso, alcumado como Juan, enviados polo PCE, hospedáronse na Coruña, rúa Pontenova, 5 baixo, vivenda na que residía Abel García Sánchez, sendo este último detido pola policía o 11 de maio de 1945, xunto con Eduardo Sánchez Lago, propietario do Bar Luz, de Vereda del Polvorín, 2, e de Avelino Rivas Pombo, acusados de actividades subversivas contra o Réxime franquista.

Edelmiro (alcume de Rivas Pombo) e os seus compañeiros de infortunio foron torturados e encarcerados o 17 de maio na Prisión Provincial coruñesa. Polas declaracións dos detidos, a Policía franquista apresaría a José Blanco Núñez, Ferreirín, Manolito Bello, José Soto Pombo e ao primo irmán de Avelino, Francisco Cousillas Pombo, aínda que Rivas sería posto en liberdade o día 19 de xuño seguinte sen cargos.

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Poema escrito no cárcere por Enrique Pérez, “cego, bacharel e pianista”

Enrique Pérez Martínez tiña  tiña 19 anos. Era “cego, bacharel e pianista”, fixo este poema  ó ditado en xullo de 1936 e escrito por Eduardo Torrón Cabezas. O historiador Luís Lamela recupérao a través dunha familiar.

Romance del álamo seco

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en una canción de sueños.
El aire lo acariciaba                                   con alas de talle nuevo.
-Canta río, canta río,
le dijo el álamo seco.
¡Quién tuviera tu cantar
enardecido y sereno
más fuerte que el cielo azul,
sorprendido y altanero!
Mi canción, ¡que voz gentil
en las alas del silencio!
¡Alta de rayos de Luna!
¡Reina del alba entre vuelos!
¿Quién le llevará mi cantar
tan altivo y tan esbelto?
Un día se cansó el sol,
vino la lluvia durmiendo
y se llevó mi alegría
entre amenazas de viento.
¡Erase un frescor de sol!
¡Erase un baile de vuelos!
Ahora, ¡que blanda muerte,
me decanta su requiebro!

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Teatro no cárcere

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“A destacar el éxito-éxito-éxito del sábado con “La pereza” de Ricardo Taselnik, genial interpretación de Rafael Bárez, en el papel que, en teatro, había interpretado Fernando F. Gómez, cuando el resto de la compañía estaba toda desanimada: creía que no iba a gustar y fue nuestro mayor éxito hasta la fecha.

En el reparto figuraban también: Ángel Cortizas, Isidoro (¿Manteca Ramos?), J.M. (¿Juan Mª Castro Paz?), Rafael Pillado y yo mismo”

Jose Torregrosa, preso no 1972

https://josetorregrosa.wordpress.com/2012/08/12/cartas-desde-mi-celda-20/

“Queridísimos verdugos” documental de Basilio Martín Patino

“Da man dos tres verdugos -“executores de sentencias”-existentes na España dos primeiros setenta, explórase unha zoa particularmente oscura da Dictadura. Máis alá do alegato contra a pena capital, a película indaga na historia personal dos tres protagonistas e a súa maneira de entender o oficio que desempeñan, dos axusticiados por eles no garrote vil e das súas virtudes, dos crímes que se castigan, do que pensan os expertos. Un retrato atroz da sociedade na que se desenvolven. Unha reflexión implacable sobre el poder. ” (FILMAFFINITY)

Lembrando a Basilio Martín Patino

José Miñones Bernárdez (Pepe Miñones), carta á nai da súa muller.

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Prisión Provincial de La Coruña, 6, Octubre,1936

Queridísima Mamá:  tu carta de hoy me produce esa alegría natural de todas las cosas que proceden de los seres queridos, pero al mismo tiempo ese sentimiento de pena que da siempre, cuando se tiene el ánimo angustiado, todo aquello que viene a renovar los recuerdos que nos son más gratos. Me pasa esto mismo con las visitas de Maruja y de Papá: si no viniesen no sé lo que sería de mí; pero vienen, y, sin querer, quedo triste y más atormentado. Me pasa, también, con las fotografías de mis hijitos y de mi mujer: quiero verlas y besarlos a todas horas; pero cuando las veo y las beso, me acongojo más.

He meditado muchas veces si es que soy tan egoísta, que todo esto lo sufro por mí. Creo que no. Casi estoy seguro de que sufro y padezco por lo que los demás pueden sufrir y padecer por mí. Si yo estuviese seguro de que mi mujer –tu hija, que es, entre todas las mujeres de este Mundo, la mejor- no tendría penas, y de que era feliz, mi sentimiento se reduciría completamente. Padezco por ella, porque me parece que trabajé demasiado, me ocupé quizás más de lo debido de cuantos acudieron o precisaron de mí, y por esa esclavitud de mi propia vida, no di a la de Maruja, ni la alegría, ni la felicidad que merecía por todos conceptos. Ella, en este drama, es la víctima mayor.

No te apenes por mis agravios a Dios. Si reviso mi conciencia, te digo, en verdad, que nada hubiera consentido de cuanto han podido significar persecuciones contra la Iglesia, ni contra nadie. Más bien las hubiera evitado, con toda la medida de mis fuerzas, y así lo procuré en más de una ocasión. Bueno, perfecto no hay nadie en el Mundo; y si el pedir perdón por todas las culpas es un sentimiento que acerca a la Misericordia, yo ese perdón lo pido, con toda el alma, a cuantos crean que tienen ofensas mías, y ojalá, si algún mal hice en esta vida, se me perdone a mí, con igual intensidad.

No acongojes tu alma por lo que yo pueda pensar, pues nada me separó de mi religión-que es la tuya- ni de mi creencia de Dios.

Con relación a la causa de mi situación actual, por El puedo jurar que jamás he tenido sentimientos de mal hombre, ni sentimientos de mal español. Si la fatalidad se pone en mi camino, yo la recibo con los brazos abiertos, y con resignación.

No quisiera ni un odio, ni un agravio tras de mí. Te aseguro que a mis enemigos mayores, les dedico, también, gran parte del día, mi pensamiento y mi perdón.

Si a vosotros-los que constituís el núcleo más cercano de mis cariños- os produjo algún daño o algún dolor, en alguna ocasión, mi carácter un poco extraño, perdonadme también. El cansancio, la fatiga del trabajo, quizás mi propio modo de ser, hizo que yo no llevase a casa, muchas veces la alegría que se debe a los demás.

Tus medallas me acompañan, y también me acompaña el pensamiento en Dios. Ten, por todos estos motivos, la más completa tranquilidad. De hoy, y de siempre, Mamá.

Y ahora a no sufrir nadie por mí, que es así como, en cualquier parte donde yo esté, se sentiría mi alma feliz.

Os besa y abraza a todos, y no os olvidará nunca,

tu hijo Pepe.

 

José Miñones, (Corcubión, 21-5-1900 / A Coruña, 2-12-1936) Avogado. Profesor mercantil. Deputado nas Cortes por Unión Republicana.  Fusilado na Coruña o 2 de Decembro de 1936)

Estas cartas foron recopiladas polo investigador Luís Lamela e algunhas de este republicano foron publicadas no libro de Alonso Montero Cartas de republicanos galegos condeados a morte.