La represión -y pasión- de los Carabineros de la Costa da Morte

Por Luís Lamela

“Hace algunos años que un fisterrán de Corcubión, Raul Gómez Coiradas, puso en mis manos una serie de documentos y un texto escrito por uno de sus hijos, entre los que se encontraba una “Relación nominal del personal de Carabineros, que el 26 de julio último” -se refiere a 1936- “se fugaron por este puerto en los vapores ‘Santa Eulalia’ y ‘Santa Rosa’”.., un documento fechado en Muros el 10 de abril de 1937 y firmado por el comandante militar de los sublevados franquistas en dicha localidad.

En total aparecen 36 nombres de Carabineros fugados a la zona republicana desde el puerto de Muros, y en esa relación figuran varios de los que estaban destinados en localidades de la actual comarca de Fisterra: de Corcubión, Manuel Fernández Costa, Justo Gómez Vergés y Ricardo del Puerto Prada; de Muxía, Francisco Vivane Casas; de Fisterra, José García Magdaleno y de Cee, Felipe Vera Vera…

Cuando se perdió Galicia para la Segunda República muchos de los Carabineros -y también otros individuos con responsabilidades sociales, sindicales o políticas y paisanos comprometidos en la defensa del régimen republicano y fieles al gobierno legítimo presidido por Santiago Casares Quiroga-, después de incautarse de los barcos embarcaron en los dos vapores ya citados. Entre las dos y las tres de la madrugada del 26 de julio de 1936 salieron de Muros en ruta hacia el norte con el objetivo de sumar singladuras y poder llegar a tierras leales al gobierno legítimo, entrando después de varios días en Portugalete-Vizcaya. Una vez allí toda esa gente se sumó al ejército republicano del Norte, participando durante la guerra civil en los frentes de guerra, falleciendo unos en enfrentamientos armados, trasladándose otros a la zona republicana al producirse la derrota del frente Norte; otros fueron detenidos por los fuerzas franquistas, y los menos se exiliaron en Francia al final de la contienda civil. En tanto, en el mes de abril de 1937 apareció publicada una requiiatoria judicial en La Voz de Galicia de los Carabineros huidos. El juez del partido judicial de Muros instruyó, por delegación de la autoridad militar, un sumario sobre rebelión, publicando una célula de citación.

Uno de estos Carabineros que huyeron en los vapores “Santa Rosa” y “Santa Eulalia”, fue Justo Gómez Vergés, nacido en Beteta-Cuenca y que en julio de 1936 estaba casado en segundas nupcias en Corcubión, localidad en la que estaba destinado. Y Justo Gómez es precisamente el padre de Raúl Gómez Coiradas, el amigo y convecino que me facilitó la documentación referenciada. En mayo de 1932, a Justo le habían concedido un premio a la constancia consistente en 40 pesetas mensuales por la Dirección General de Carabineros. Y cuando Justo Gómez, con 47 años, fue detenido al caer el frente Norte, fue trasladado a Coruña para juzgarle acusado de auxilio a la rebelión, y condenado finalmente a 15 años de prisión, pena que cumplió en las instalaciones del castillo de San Antón, de A Coruña, abriéndole también durante esos años, concretamente en mayo de 1940, un expediente de Responsabilidades Políticas.

Justo Gómez Vergés

Y cuando Justo Gómez abandonó la cárcel coruñesa salió enfermo del pulmón, con tuberculosis, adquirida a consecuencia de las extremas condiciones de su encierro y las humedades de la celda en la que estuvo detenido, local en el que entraba agua en invierno por las filtraciones de la lluvia. En los años de la posguerra, al salir de presidio el ex carabinero residió en Corcubión trabajando en pequeños encargos, “chancas” se decía entonces, porque al estar enfermo no le fue posible encontrar un trabajo fijo. Y en ese difícil periodo mantuvo y alimentó una pequeña libreta en donde iba anotando ciertos remedios naturales para curar enfermedades. Y en una ocasión en la que uno de sus hijos, Manolo, sufrió quemaduras, el ex carabinero le curó con hierbas naturales no quedándole señal ni cicatriz alguna en su cuerpo. En otra ocasión hizo lo mismo con una hermanastra. Pero, después de varios años sufriendo penalidades, necesidades y los sinsabores de la posguerra y la represión franquista, Justo Gómez Vergés falleció en 1956, muy lejos del tiempo en el que regresó la democracia a España

.Otro de los Carabineros destinados en Corcubión fue Manuel Fernández Costa, casado. A este hombre también le fue concedido en mayo de 1932 por la Dirección General de Carabineros un premio a la constancia de 40 pesetas mensuales. Y también fue detenido por los franquistas al derrumbarse el frente Norte y acusado de auxilio a la rebelión. Fernández Costa fue condenado a 12 años de prisión, abriéndole igualmente en el mes de mayo de 1940 el correspondiente expediente de Responsabilidades Políticas.

Ricardo del Puerto Prada, soltero, también estaba destinado en Corcubión en julio de 1936. Después de huir luchó en el frente Norte, ascendiendo en Santander el 2 de agosto de 1937 a sargento del Cuerpo de Carabineros. Y también fue detenido y encausado por los franquistas, acusado de adhesión a la rebelión y condenado a cadena perpetua en A Coruña, seguramente por la agravante de haber sido ascendido por el gobierno de la Segunda República española. Y también le abrieron un expediente de Responsabilidades Políticas en mayo de 1940.

Destinado en Muxía en julio de 1936 estaba el carabinero Francisco Viviani Casas. Por parte de la Dirección General de Carabineros en mayo de 1932 le fue concedido un premio a la constancia de 40 pesetas mensuales. Y él también fue encausado y condenado como los anteriores, abriéndole asimismo un expediente de Responsabilidades Políticas en mayo de 1940, pasando las mismas penas y las mismas angustias y miserias que sus anteriores compañeros.

Por su parte, José García Magdaleno, natural de León, casado, estaba destinado en julio de 1936 en Fisterra y le fue concedida por la Dirección General de Carabineros en el mes de mayo de 1932 un premio a la constancia por importe de 40 pesetas mensuales. Y fue encausado y condenado igualmente por auxilio a la rebelión a 12 años de prisión. Tenía 49 cuando fue juzgado y pasó en la cárcel entre tres y cuatro años, abriéndole el preceptivo expediente de Responsabilidades Políticas en mayo de 1940. Doce años después, José García Magdaleno falleció en la villa del Santo Cristo el 13 de mayo de 1952. Tenía 65 años y dejó alguna interesante y divertida anécdota en la memoria de algunos ancianos fisterráns.

A Felipe Vera Vera, Carabinero destinado en Cee en julio de 1936, también la Dirección General de Carabineros le concedió en julio de 1925 un premio a la constancia y otro más en mayo de 1932, con 40 pesetas mensuales adicionales. Este Carabinero luchó en el frente de Asturias y cuando fue detenido fue encausado por los militares sublevados y condenado por el delito de adhesión a la rebelión a cadena perpetua. Tenía entonces 47 años y fue sometido igualmente a un expediente de Responsabilidades Políticas. En el año 1948 figura en una “Relación de libertos condicionales y confinados que residían en A Coruña en diciembre…” que localicé en los archivos madrileños. Y una vez salió de prisión, Felipe Vera residió en el barrio de Monte Alto, en A Coruña, falleciendo el 28 de marzo de 1953 a los 64 años. Dejó tres hijos: Josefa, Sebastián y Manuel.

Y podríamos seguir con Romualdo Sánchez Donato, un carabinero en O Pindo; o con Pablo Díaz Sierra, de Porto do Son, que falleció en Bilbao a causa de un “colapso cardíaco”, lo que significa que fue fusilado con 49 años; o con…

En fin, que al salir de la cárcel, que no fue igual que quedar en libertad, expulsados del Cuerpo de Carabineros, las expectativas de todos ellos no fueron nada halagüeñas, viéndose en la necesidad de nadar a contracorriente para rehacer de nuevo la vida, que a todos se les puso muy cuesta arriba.Estas breves reseñas biográficas reflejadas, son historias de represión, persecución y cicatrices de humillación y miedo, y nos pertenecen a todos. Hay quien dice que la escritura logra que el pasado sea algo nuevo, real y verdadero. No lo sé, pero por lo menos sirve para ajustar cuentas con el pasado y para generar ecos de memoria, memoria rehabilitada en todo caso. La que con tanto interés puso en mis manos mi amigo Raúl Gómez Coiradas, fallecido hace algunos años en Fisterra. Por él, y en esta Semana Santa de 2019, hacemos, pues, un pequeño recuento de injusticias del franquismo…

Luís Lamela https://www.facebook.com/luis.lamela.1/posts/2626184130729431

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