Descripción do cárcere

La prisión de A Coruña disponía de cuatro patios, separados por unas galerías, repletas de celdas en el bajo y en el primer piso, en forma de cruz. El que quedaba a la izquierda, según se entraba, correspondía a las mujeres, totalmente aislado de las instalaciones para hombres, aunque las leyendas carcelarias hablaban de visitas de ciertos personajes privilegiados (funcionarios y presos clase A) a este enclave. En el de la izquierda interior, se hallaban la barbería y otras dependencias auxiliares. En el de la derecha, deambulando todo el día, se amontonaban los presos comunes. Lo único que se les ofrecía en aquel recinto para integrarse a la sociedad, consistía en dar vueltas y más vueltas, sin otro quehacer que malcomer, realizar juegos de azar, recibir “cursillos acelerados” para circular con éxito por la senda del delito y pocas cosas más. Y por último, estaba el patio de la derecha según se entra, en cuyas dependencias, a nivel del primer piso, estaba instalada la enfermería. Dicho patio era el asignado a los presos políticos. Del mismo, sólo se salía de forma esporádica y para asuntos concretos: cortarse el pelo, buscar la comida que nos proporcionaba la prisión, recoger el vino que nos correspondía…”

Rafael Pillado: Latidos de Vida y de Conciencia. Ed. Fuxo Buxan, Ferrol, 2012
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