Federico Lamela Reino, represaliado por aplicar a lei de cementerios

“Federico Lamela Reino, un empleado administrativo del Ayuntamiento de Vimianzo que sufrió una completa tragedia a partir de julio de 1936, al alzarse en armas los militares franquistas contra la legalidad vigente, cambiándole la vida de forma drástica y no levantando jamás la cabeza, identificándole las nuevas autoridades con el problema de la detención de los sacerdotes de Vimianzo que ordenó el alcalde José Alborés Gándara, “O Cordas”.

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Y, es que, los párrocos del municipio de Vimianzo fueron convocados al Ayuntamiento para hacer efectiva y cumplirse la ley de Secularización de los Cementerios, artículo 27, apartado 2, de la Constitución de la Segunda República, de 9 de diciembre de 1.931; la ley de 31 de enero de 1.932, artículo 1, y su Reglamento de 8 de abril de 1.933, artículo 6 y siguientes. Estas disposiciones, cumpliendo el citado artículo constitucional, regulaban la forma y modo para la secularización de los cementerios, pero los sacerdotes se mostraban beligerantes y no cumplían dichas leyes. Siete de estos sacerdotes acudieron el día de la citación a Vimianzo, reuniéndose a deliberar en un local de su confianza, pero cuando allí estaban llegó el médico de Quintáns-Muxía, el derechista Daniel Vázquez Paz y les aconsejó que no acudiesen a la cita del Ayuntamiento, marchándose para sus respectivos domicilios. Esta actitud fue considerada por el alcalde como un claro desafío a su autoridad, y como una burla que no podía ni debía consentir, ordenando la detención de los siete sacerdotes y de un sobrino de uno de ellos durante un día y medio, encerrándoles en una de las dependencias del Juzgado Municipal. El encargado de atenderles fue el administrativo del Ayuntamiento, Federico Lamela Reino, un hijo de un antiguo secretario municipal fallecido a principios de 1934.

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