La vieja prisión provincial de A Coruña cumple cien años con un futuro incierto

nova de La Voz de Galicia, 18 ene 2025

Pendiente de resoluciones judiciales, la antigua cárcel de la Torre requiere una reforma millonaria para poder darle un nuevo uso

El 1 de enero de 1925, La Voz de Galicia abría su edición con un balance de lo acaecido el año anterior y una previsión de lo que habría de deparar el año recién estrenado. «La Coruña tuvo en 1924 una buena etapa de obras. La casa Pastor, el Banco de España y el de La Coruña inaugurarán en breve sus construcciones. Cada una de ellas en su peculiar estilo, honra a nuestra ciudad», decía la crónica, que inmediatamente después añadía: «La vieja cárcel coruñesa [situada en O Parrote y demolida en 1928] está al fin amenazada de caer al golpe de la piqueta. Hoy o mañana [finalmente fue el 12 de enero] se firmará la escritura de adquisición de terrenos para cederlos al Estado con objeto de construir la nueva cárcel. Hay que esperar que el edificio sea erigido rápidamente, respondiendo al esfuerzo del Ayuntamiento coruñés».

Se suplicaba rapidez en la construcción y no era una petición baladí, ya que el anteproyecto de la cárcel destinada a sustituir la de O Parrote, «una espantable prisión donde al subir la marea el agua entra en las celdas», había sido presentado en noviembre de 1903.

El nuevo inmueble, que hoy conocemos como «vieja prisión provincial», abrió sus puertas a finales de 1927 (los presos fueron trasladados tras la Navidad de ese año), aunque la primera piedra del penal situado a los pies de la Torre se colocó a principios de mayo de 1925, previa compra de unos terrenos por los que el Ayuntamiento desembolsó poco más de 19.000 pesetas de la época (unos 118 euros en la actualidad).

El arquitecto burgalés Juan Álvarez de Mendoza, en colaboración con el entonces arquitecto municipal, Pedro Mariño, fue el encargado del diseño, que tomó de uno de los modelos penitenciarios de 1889, similar al que se había presentado en 1903, «de acuerdo con el concepto de las modernas residencias carcelarias». Para calcular la capacidad del penal se tuvo en cuenta el número de presos que entonces estaban recluidos en las cárceles de Santiago, Ortigueira y A Coruña. Eran 193, recogía el documento técnico, que elevaba la capacidad total del futuro edificio a 292, «ya que habrá de ser cárcel correccional del partido».

«Digna de una gran ciudad»

En febrero de 1925, poco después de que el Ayuntamiento coruñés entregase al Estado los terrenos en los que habría de levantarse la cárcel, La Voz de Galicia contaba, recogiendo lo publicado en el diario madrileño Informaciones, que la nueva prisión sería «digna de una gran ciudad». «Los clamores coruñeses para que sea derribado ese edificio [la cárcel de O Parrote] lóbrego, vetusto, sin condiciones de higiene y de sanidad, han sido escuchados», insistía la crónica, que se congratulaba del lugar elegido para levantarla (la primera opción había sido ubicarla en el Campo de Marte e incluso se pensó en adaptar el castillo de San Antón), «a unos centenares de metros de la torre de Hércules, centinela avanzado de La Coruña».

«En terrenos que miran al mar, fronteros a la carretera de circunvalación, en las inmediaciones de uno de los polvorines, cuya desaparición se hará en breve plazo, según se decretó por el ramo de Guerra, se alzará la nueva cárcel coruñesa, construida por el sistema celular y un amplio paseo de ronda», decía La Voz en julio de 1925, mostrando un grabado «que representa la explanada en que se erige la construcción, con la perspectiva de la torre-faro culminando sobre el conjunto y la cinta de la carretera que serpentea entre campos de verdor. Es un sitio de porvenir que hoy sirve de paseo favorito en días espléndidos, y que poco a poco irá poblándose».

«Levantar allí una barriada constituye seguro negocio, pues en torno de la cárcel ha de agruparse una pequeña población que necesita tener viviendas en las proximidades del edificio», insistía La Voz de Galicia a principios de diciembre de 1927, cuando la entrega de la cárcel se hizo oficial. «El nuevo edificio de sistema celular, dotado de magníficas condiciones higiénicas y de seguridad, cómodo y excelentemente orientado, es un contraste halagador con el de la calle del Parrote, que era una vergüenza y un baldón para La Coruña», añadía.

Setenta y un años después, cuando a mediados de 1998 entró en funcionamiento la prisión provincial de Teixeiro, Instituciones Penitenciarias consideraba casi seguro que la vieja cárcel de A Coruña dejaría su antigua función para ser dedicada a otros usos públicos. Vivero de empresas, parador de turismo, centro de interpretación de la Torre, museo… Las posibilidades fueron sucediéndose, pero hoy, cien años después de aquella primera piedra dedicada a Concepción Arenal, el futuro de la vieja cárcel sigue en el aire y en medio de un embrollo judicial que se prevé largo.

A finales del 2024, el Ministerio del Interior confirmó que apelará el fallo que exime al Ayuntamiento de abonar más de 15 millones de euros a la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios de la Seguridad del Estado (Siepse), actual titular del edificio, así que el futuro del viejo penal no se vislumbra cercano. Mientras, la moderna cárcel en los años veinte comienza a convertirse en un lúgubre edificio, como antaño el de O Parrote”

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/coruna/coruna/2025/01/15/vieja-prision-provincial-coruna-cumple-cien-anos-futuro-incierto/00031736959029209542348.htm

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