Poema escrito no cárcere por Enrique Pérez, “cego, bacharel e pianista”

Enrique Pérez Martínez, tiña  tiña 19 anos, era “cego, bacharel e pianista”, e fixo este poema este poema ó ditado en xullo de 1936 e escrito por Eduardo Torrón Cabezas. O historiador Luís Lamela recupérao a través dunha familiar.

Romance del álamo seco

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en una canción de sueños.
El aire lo acariciaba                                   con alas de talle nuevo.
-Canta río, canta río,
le dijo el álamo seco.
¡Quién tuviera tu cantar
enardecido y sereno
más fuerte que el cielo azul,
sorprendido y altanero!
Mi canción, ¡que voz gentil
en las alas del silencio!
¡Alta de rayos de Luna!
¡Reina del alba entre vuelos!
¿Quién le llevará mi cantar
tan altivo y tan esbelto?
Un día se cansó el sol,
vino la lluvia durmiendo
y se llevó mi alegría
entre amenazas de viento.
¡Erase un frescor de sol!
¡Erase un baile de vuelos!
Ahora, ¡que blanda muerte,
me decanta su requiebro!

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Teatro no cárcere

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“A destacar el éxito-éxito-éxito del sábado con “La pereza” de Ricardo Taselnik, genial interpretación de Rafael Bárez, en el papel que, en teatro, había interpretado Fernando F. Gómez, cuando el resto de la compañía estaba toda desanimada: creía que no iba a gustar y fue nuestro mayor éxito hasta la fecha.

En el reparto figuraban también: Ángel Cortizas, Isidoro (¿Manteca Ramos?), J.M. (¿Juan Mª Castro Paz?), Rafael Pillado y yo mismo”

Jose Torregrosa, preso no 1972

https://josetorregrosa.wordpress.com/2012/08/12/cartas-desde-mi-celda-20/

“Queridísimos verdugos” documental de Basilio Martín Patino

“Da man dos tres verdugos -“executores de sentencias”-existentes na España dos primeiros setenta, explórase unha zoa particularmente oscura da Dictadura. Máis alá do alegato contra a pena capital, a película indaga na historia personal dos tres protagonistas e a súa maneira de entender o oficio que desempeñan, dos axusticiados por eles no garrote vil e das súas virtudes, dos crímes que se castigan, do que pensan os expertos. Un retrato atroz da sociedade na que se desenvolven. Unha reflexión implacable sobre el poder. ” (FILMAFFINITY)

Lembrando a Basilio Martín Patino

José Miñones Bernárdez (Pepe Miñones), carta á nai da súa muller.

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Prisión Provincial de La Coruña, 6, Octubre,1936

Queridísima Mamá:  tu carta de hoy me produce esa alegría natural de todas las cosas que proceden de los seres queridos, pero al mismo tiempo ese sentimiento de pena que da siempre, cuando se tiene el ánimo angustiado, todo aquello que viene a renovar los recuerdos que nos son más gratos. Me pasa esto mismo con las visitas de Maruja y de Papá: si no viniesen no sé lo que sería de mí; pero vienen, y, sin querer, quedo triste y más atormentado. Me pasa, también, con las fotografías de mis hijitos y de mi mujer: quiero verlas y besarlos a todas horas; pero cuando las veo y las beso, me acongojo más.

He meditado muchas veces si es que soy tan egoísta, que todo esto lo sufro por mí. Creo que no. Casi estoy seguro de que sufro y padezco por lo que los demás pueden sufrir y padecer por mí. Si yo estuviese seguro de que mi mujer –tu hija, que es, entre todas las mujeres de este Mundo, la mejor- no tendría penas, y de que era feliz, mi sentimiento se reduciría completamente. Padezco por ella, porque me parece que trabajé demasiado, me ocupé quizás más de lo debido de cuantos acudieron o precisaron de mí, y por esa esclavitud de mi propia vida, no di a la de Maruja, ni la alegría, ni la felicidad que merecía por todos conceptos. Ella, en este drama, es la víctima mayor.

No te apenes por mis agravios a Dios. Si reviso mi conciencia, te digo, en verdad, que nada hubiera consentido de cuanto han podido significar persecuciones contra la Iglesia, ni contra nadie. Más bien las hubiera evitado, con toda la medida de mis fuerzas, y así lo procuré en más de una ocasión. Bueno, perfecto no hay nadie en el Mundo; y si el pedir perdón por todas las culpas es un sentimiento que acerca a la Misericordia, yo ese perdón lo pido, con toda el alma, a cuantos crean que tienen ofensas mías, y ojalá, si algún mal hice en esta vida, se me perdone a mí, con igual intensidad.

No acongojes tu alma por lo que yo pueda pensar, pues nada me separó de mi religión-que es la tuya- ni de mi creencia de Dios.

Con relación a la causa de mi situación actual, por El puedo jurar que jamás he tenido sentimientos de mal hombre, ni sentimientos de mal español. Si la fatalidad se pone en mi camino, yo la recibo con los brazos abiertos, y con resignación.

No quisiera ni un odio, ni un agravio tras de mí. Te aseguro que a mis enemigos mayores, les dedico, también, gran parte del día, mi pensamiento y mi perdón.

Si a vosotros-los que constituís el núcleo más cercano de mis cariños- os produjo algún daño o algún dolor, en alguna ocasión, mi carácter un poco extraño, perdonadme también. El cansancio, la fatiga del trabajo, quizás mi propio modo de ser, hizo que yo no llevase a casa, muchas veces la alegría que se debe a los demás.

Tus medallas me acompañan, y también me acompaña el pensamiento en Dios. Ten, por todos estos motivos, la más completa tranquilidad. De hoy, y de siempre, Mamá.

Y ahora a no sufrir nadie por mí, que es así como, en cualquier parte donde yo esté, se sentiría mi alma feliz.

Os besa y abraza a todos, y no os olvidará nunca,

tu hijo Pepe.

 

José Miñones, (Corcubión, 21-5-1900 / A Coruña, 2-12-1936) Avogado. Profesor mercantil. Deputado nas Cortes por Unión Republicana.  Fusilado na Coruña o 2 de Decembro de 1936)

A Comuna

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Se constituyó, desde los primeros días, la “Comuna”, en la que participábamos todos. Fue un primer paso para ir organizando nuestro funcionamiento interno como colectivo de presos políticos. En ella, se abrió un economato, para administrar todos los alimentos que llegaban de las familias o de los amigos. A nadie se le preguntaba por lo que aportaba: se trataba de una despensa comunitaria.
Solamente se señalaba el tipo de alimentos que abundaban y los que escaseaban. Al frente de las tareas de intendencia, se situó a varios compañeros, encargados únicamente de tener todo al día. En tanto estuvieron en la prisión, fueron responsables Manuel Pillado y José Loureiro Lugrís. Creo que alguno más. Como pinche de cocina, allá se las apañaba José Torregrosa, para desesperación de Loureiro.
Poco a poco, se fue ordenando la vida diaria. Convenía llenarla de actividades que contribuyeran a la formación física e intelectual y que evitaran, en lo posible, el desánimo.
Teníamos asignadas tareas individuales, fundamentalmente la limpieza de las celdas; luego estaba la cuestión de la higiene personal: siempre intentamos orientar a que los políticos, al menos, presentásemos siempre un aspecto pulcro, lo cual ayuda a mantener la autoestima y, por tanto, la moral de cada uno: siempre cabe la posibilidad de caer en la depresión, en cierto abandono de los hábitos en el vestir y la limpieza.

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Documental “Poetas en las cárceles de Franco”

Documental que recolle os derradeiros días da guerra civil e a posterior represión franquista hacia los republicanos que quedaron atrapados en Alicante, con entrevistas a e Marcos Ana, poeta, que nos narra en primeira persona a experiencia  e o seu  largo calvario nos  cárceres da dictadura franquista,  e o seu paralelistmo co outro gran poeta , Miguel Hernandez. O documental esta producido e editado por José Ramón Samper  con guión e dirección de José Antonio Fernandez Cabello.